Yashar 8

Harán, el hijo de Teraj, el hermano mayor de Avram, tomó una mujer en aquellos días. 2 Harán tenía treinta y nueve años cuando la tomó; y la mujer de Harán concibió y dio a luz un hijo, y lo llamó por su nombre Lot; 3 y concibió otra vez y dio a luz una hija, y llamó su nombre Milkah; y nuevamente concibió y dio a luz una hija, y la llamó Sarai. 4 Harán tenía cuarenta y dos años cuando engendró a Sarai, lo cual sucedió en el décimo año de la vida de Avram; y en esos días Avram, su madre y su nodriza salieron de la cueva, mientras el rey y sus súbditos habían olvidado el incidente de Avram.
5 Cuando Avram salió de la cueva, fue a Noaj y a su hijo Shem, y se quedó con ellos para aprender las instrucciones de Yahuah y sus caminos y ningún hombre sabía dónde estaba Avram; y Avram sirvió a Noaj y a Shem su hijo por mucho tiempo. 6 Avram estuvo en la casa de Noaj treinta y nueve años; y Avram conoció a Yahuah desde los tres años, y anduvo en los caminos de Yahuah hasta el día de su muerte, como Noaj y su hijo Shem le habían enseñado. En aquellos días, todos los hijos de los hombres transgredieron en gran manera contra Yahuah, y se rebelaron contra él y sirvieron a otros elohiym, y olvidaron a Yahuah que los había creado en la tierra; y en ese tiempo, los habitantes de la tierra se hicieron para sí mismos, cada uno su elohiym; elohiym de madera y piedra que no podían ni hablar, ni oír, ni salvar; y los hijos de los hombres les sirvieron y ellos llegaron a ser sus elohiym. 7 Y el rey y todos sus siervos, y Teraj con toda su familia, fueron los primeros en servir a los elohiym de madera y de piedra. 8 Teraj tenía doce elohiym de gran tamaño, hechos de madera y de piedra, para cada uno de los doce meses del año, y les servía cada mes, y cada mes Teraj traía su minjáh y su libación a su elohiym; así hacía Teraj todos los días. 9 Y toda esa generación fue mala ante los ojos de Yahuah, cada hombre hizo sus elohiym, y abandonaron a Yahuah que los había creado, 10 y en aquellos días no se halló hombre en toda la tierra, que conociera a Yahuah (porque servían cada uno a sus propios elohiym). Excepto Noaj y su familia, y todos aquellos que estaban bajo su consejo conocían a Yahuah en aquél tiempo.
11 Avram, hijo de Teraj, estaba creciendo mucho en aquellos días en la casa de Noaj sin que nadie lo supiera y Yahuah estaba con él. 12 Y Yahuah le dio a Avram un corazón entendido, y él sabía que todas las obras de esa generación eran vanas, y que todos sus elohiym eran vanos y no servían de nada.

13 Entonces Avram vio que el sol brillaba sobre la tierra, y se dijo a si mismo: “Seguramente este sol que ahora brilla sobre la tierra es Elohiym, y a él le serviré”. 14 Y Avram sirvió al sol en ese día y le oró; y cuando llegó la noche, el sol se puso como siempre; y Avram se dijo dentro de sí: “Ciertamente, este no puede ser Elohiym”. 15 Y Avram todavía continuó hablando consigo mismo: “¿Quién es el que hizo los cielos y la tierra?, ¿quién creó la tierra?, ¿dónde esta Él?” 16 Y la noche oscureció sobre él, y alzó sus ojos hacia el occidente, norte, sur y oriente, y vio que el sol se había desvanecido de la tierra, y el día se volvió oscuro. 17 Y Avram vio las estrellas y la luna delante de él y dijo: “Seguramente este es el elohiym que creó toda la tierra, y también al hombre, y he aquí que estos son los sirvientes de elohiym a su alrededor”. Entonces Avram sirvió a la luna y oró a ella toda esa noche. 18 Y en la mañana cuando hubo luz y el sol brillaba sobre la tierra como de costumbre, Avram vió todas las cosas que Yahuah Elohiym había hecho sobre la tierra. 19 Y Avram se dijo a si mismo: “Ciertamente estos no son los elohiym que hicieron la tierra y toda la humanidad, sino son los siervos de Elohiym”. Y Avram permaneció en la casa de Noaj y allí conoció a Yahuah y sus caminos, y sirvió a Yahuah todos los días de su vida. Y toda esa generación se olvidó de Yahuah, y sirvió a otros elohiym de madera y piedra, y se rebelaron todos sus días.

20 El rey Nimrod reinó firmemente; toda la tierra estaba bajo su control y todos los habitantes de la tierra tenían una sola lengua y estaban unidos por sus palabras. 21 Y todos los príncipes de Nimrod y sus grandes hombres gobernaron unidos: Put, Mitsrayim, Kush y Kena`an con sus familias; y se dijeron el uno al otro: “Venid edifiquemos una ciudad y en ella una torre fuerte, con su cima alcanzando el cielo; y nos haremos famosos, de manera que podamos reinar sobre el mundo entero, y así cese la maldad de nuestros enemigos contra nosotros, y reinemos poderosamente sobre ellos, y que no seamos esparcidos por la tierra a causa de sus guerras”. 22 Y todos ellos fueron delante del rey y le dijeron estas palabras, y él estuvo de acuerdo con ellos en este asunto, y así lo hizo. 23 Entonces se juntaron todas las familias compuestas por unos seiscientos mil hombres, y fueron a buscar un terreno extenso para construir la ciudad y la torre, y buscaron en toda la tierra y no encontraron ninguno como un valle al oriente de la tierra de Shin`ar, a unos dos días de camino, y se fueron para allí y allí moraron.

24 Comenzaron a hacer ladrillos y a encender fuego para construir la ciudad y la torre que habían imaginado terminar, 25 y la construcción de la torre fue una transgresión de ellos y un pecado. Comenzaron la obra, y mientras la construían contra Yahuah Elohiym del cielo, se imaginaban en sus corazones guerreando contra Él y ascendiendo al cielo. 26 Y todas estas personas y todas las familias se dividieron en tres partes; la primera dijo: “Ascenderemos al cielo y lucharemos contra Él”. La segunda dijo: “Ascenderemos al cielo y colocaremos allí nuestros propios elohiym y les serviremos”. Y la tercera parte dijo: “Subiremos al cielo y lo golpearemos con arcos y lanzas”. Y Elohiym conocía todas sus obras y todos sus malos pensamientos, y vio la ciudad y la torre que estaban construyendo.

27 Entonces cuando estaban construyendo, edificaron una gran ciudad y una torre muy alta y fuerte; y a causa de su altura, el mortero y los ladrillos no alcanzaban a los constructores en su ascenso, hasta que aquellos que los subían completaban un año entero, y después de eso, alcanzaban a los constructores y les daban el mortero y los ladrillos; así fue hecho a diario. 28 Y he aquí que unos subían y otros descendían todo el día; y si un ladrillo se caía de sus manos y se rompía, todos lloraban por él, y si un hombre se caía y moría, ninguno de ellos lo miraba.
29 Yahuah conocía sus pensamientos, y sucedió que cuando estaban edificando lanzaron flechas hacia el cielo, y todas las flechas cayeron sobre ellos llenas de sangre, y cuando las vieron se dijeron el uno al otro: “Seguramente, hemos matado a todos aquellos que están en el cielo”. 30 Pero esto era de Yahuah para confundirlos y para destruirlos de la faz de la tierra. 31 Así edificaron la torre y la ciudad, y lo hicieron a diario hasta que pasaron muchos días y años.

32 Elohiym dijo a los setenta ángeles que estaban de pie ante Él, a los que estaban cerca de Él: “Venid, descendamos y confundamos sus lenguas, que un hombre no entienda el lenguaje de su vecino”. Y así hicieron con ellos. 33 Y a partir de ese día, cada hombre olvidó el lenguaje de su vecino, y no pudieron hablar en una misma lengua; y cuando el constructor tomaba de las manos de su vecino cal o piedra que no había ordenado, el constructor la desechaba y se las arrojaba a su vecino, para que muriera. 34 Así lo hicieron durante muchos días, y mataron a muchos de ellos de esta manera. 35 Y Yahuah hirió las tres divisiones que estaban allí, y las castigó de acuerdo con sus obras y deseos. Aquellos que habían dicho: “Ascenderemos al cielo y serviremos a nuestros elohiym”, se volvieron como simios y elefantes; y a los que dijeron: “Golpearemos el cielo con flechas”, Yahuah los mató, cada hombre por la mano de su vecino; y la tercera división, los que dijeron: “Subiremos al cielo y pelearemos contra Él”; Yahuah los dispersó por toda la tierra. 36 Y los que quedaron entre ellos, cuando supieron y entendieron el mal que les vendría, abandonaron la construcción y también se dispersaron sobre la faz de la tierra; 37 y dejaron de construir la ciudad y la torre; por eso Él llamó a ese lugar Babel, porque allí Yahuah confundió el lenguaje de toda la tierra; he aquí que estaba al oriente de la tierra de Shin`ar. 38 Y en cuanto a la torre que los hijos de los hombres construyeron, la tierra abrió su boca y tragó una tercera parte de ella, y un fuego también descendió del cielo y quemó otro tercio, y el otro tercio se dejó hasta el día de hoy, y es la parte que estaba en lo alto, y su circunferencia es de tres días de camino. 39 Y muchos de los hijos de los hombres murieron en esa torre, un pueblo innumerable.