JUBILEOS 12

Y SUCEDIÓ que en el sexto septenario, en el séptimo año, Avram habló a su padre Teraj diciendo: “¡Padre!” 2 Y él respondió: “Heme aquí, hijo mío”. Y aquél le dijo: “¿Qué ayuda y provecho tienes de esos ídolos que adoras, delante de los cuales haces reverencia? 3 Porque no hay ruaj[1] en ellos, pues son formas mudas y engañosas del corazón. No los adores. 4 Adora al ELOHIYM del cielo, que hace descender la lluvia y el rocío sobre la tierra, y hace todo sobre la tierra, y ha creado todo por su Palabra, y toda vida está de delante de su rostro. 5 ¿Por qué adoras cosas que no tienen ruaj? Porque son obra de manos de hombres, y en tus hombros los llevas, y no recibes ayuda de ellos, sino que son causa de una gran vergüenza para los que los hacen, y un engaño para el corazón de aquellos que los adoran. No los adores”. 6 Y su padre le dijo, “Yo también lo sé, hijo mío, pero ¿Qué haré con un pueblo que me ha hecho servir delante de ellos? 7 Si les digo la verdad, me matarán; porque su alma se apega a ellos para adorarlos y honrarlos. 8 Guarda silencio, hijo mío, para que no te maten. Y estas palabras habló a sus dos hermanos, quienes se enojaron con él, por lo cual guardó silencio.

9 Y en el cuadragésimo jubileo, en el segundo septenario, en el séptimo año de este, Avram tomó para sí una mujer, y su nombre era Sarai, hija de su padre, y ella se convirtió en su mujer. 10 Y Harán, su hermano, tomó una mujer en el tercer año del tercer septenario, la cual le dio a luz un hijo en el séptimo año de este septenario, y llamó su nombre Lot. 11 Y Najor, su hermano, tomó para sí una mujer. 12 Y en el sexagésimo año de la vida de Avram, es decir, en el cuarto año del cuarto septenario, Avram se levantó de noche, y quemó la casa de los ídolos, y quemó todo lo que había en la casa y ningún hombre lo supo. 13 Y ellos se levantaron en la noche, y trataron de salvar sus elohiym de en medio del fuego. 14 Y Harán se apresuró a salvarlos, pero el fuego flameó sobre él, y fue quemado en el fuego, y murió en Ur de los kasdiym delante de Teraj su padre, y lo enterraron en Ur de los kasdiym. 15 Y salió Teraj de Ur de los kasdiym, él y sus hijos, para ir a la tierra del Líbano y entrar en la tierra de Kena`an, y habitó en la tierra de Harán; y Avram habitó con Teraj su padre en Harán dos septenarios.

16 Y en quinto año del sexto septenario, Avram se sentó durante toda la noche de la Luna Nueva del séptimo mes, para observar las estrellas desde el anochecer hasta el amanecer, para ver cuál sería el carácter del año con respecto a las lluvias; y estaba solo cuando se sentó y observó. 17 Y una palabra vino a su corazón y le dijo: “Todas las señales de las estrellas, y las señales de la luna y del sol están todas en la mano de YAHUAH. ¿Por qué las busco? 18 Si quiere, hace caer la lluvia mañana y tarde; y si lo desea, la retiene, y todo está en su mano”. 19 Y oró esa noche y dijo: “Mi ELOHIYM, ‘EL ELYON, solo Tú eres mi ELOHIYM, y a Ti y tu dominio he escogido. Y Tú has creado todas las cosas, y todas las cosas son obra de tus manos. 20 Líbrame de las manos de los malvados ruajoth[2] que tienen dominio sobre los pensamientos de los corazones de los hombres, y no permitas que me desvíen de ti, mi ELOHIYM. Y establécenos para siempre a mí y a mi simiente, para que no nos desviemos desde ahora y para siempre”. 21 Y dijo: “¿Regresaré a Ur de los kasdiym, a quienes buscan mi rostro para que vuelva a ellos? O ¿Debo permanecer aquí en este lugar? El camino recto delante de ti, sea prosperado en las manos de tu siervo para que pueda cumplirlo y para que no ande en los engaños de mi corazón, ¡Oh mi ELOHIYM!” 22 Y terminó de hablar y de orar, y he aquí la palabra de YAHUAH fue enviada a él a través de mí, diciendo: “Levántate, sal de tu país y de tu parentela y de la casa de tu padre a una tierra que yo te mostraré; y te haré una nación grande y numerosa. 23 Y te bendeciré, y haré grande tu nombre, y serás bendecido en la tierra, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra, y bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan. 24 Y seré un ELOHIYM para ti y tu hijo, y para el hijo de tu hijo, y para toda tu descendencia; no temas, de ahora en adelante y por todas las generaciones de la tierra, Yo soy tu ELOHIYM”. 25 Y YAHUAH ELOHIYM dijo: “Abre su boca y sus oídos, para que oiga y hable con su boca, con el lenguaje que ha sido revelado”. Porque había cesado de la boca de todos los hijos de los hombres desde el día del derrumbamiento de Babel. 26 Y abrí su boca, sus oídos y sus labios, y empecé a hablar con él en ivriyt[3] en la lengua de la creación. 27 Y tomó los ceferiym[4] de sus padres, que fueron escritos en ivriyt, y los transcribió y comenzó a estudiarlos a partir de entonces, y le hice saber lo que no podía entender, y los estudió durante los seis meses lluviosos.

28 Y sucedió que en el séptimo año del sexto septenario, habló a su padre y le informó que dejaría Harán para ir a la tierra de Kena`an para verla y regresar a él. 29 Y le dijo Teraj su padre: “Ve en paz: Que el eterno ELOHIYM haga recto tu camino. Y YAHUAH esté contigo, te proteja de todo mal y te conceda gracia, misericordia y favor delante de los que te vean, y ninguno de los hijos de los hombres tenga poder sobre ti para hacerte daño; ve en paz. 30 Y si ves una tierra agradable a tus ojos para morar, entonces levántate y llévame a ti; y toma contigo a Lot, hijo de Harán tu hermano, como a tu propio hijo; YAHUAH esté contigo. 31Y Najor tu hermano quede conmigo hasta que regreses en paz y vayamos con vosotros todos juntos”.


[1] espíritu

[2] Plural de ruaj (espíritus)

[3] hebreo

[4] rollos